Comencé a vender, recuerda, cuando estaba en la universidad y estudiaba biología. Luego se me ocurrió darle un enfoque a la venta, que fuese más formal. Así nace Agromercado Quinta Andacollo”.

Laureana Muñoz Tapia está feliz con su proyecto basado en un sistema agrícola autosustentable, aplicando los conceptos y principios de la ecología al diseño, desarrollo y gestión de su emprendimiento.
Laureana Muñoz cuenta que hace algunos años volvió a vivir a la parcela de su padre donde naturalmente se dan ciertos productos como paltas, chirimoyas, lúcumas, huevos, miel, entre otros.
Agromercado Quinta Andacollo es un emprendimiento que apunta a consumidores que buscan productos cuyo proceso de producción tenga el menor impacto posible tanto para el organismo involucrado (componente biótico) como para el ecosistema del cual forma parte (componente abiótico).
La producción de productos no es de carácter masivo, sino más bien depende la productividad natural de cada componente biológico.
Dentro de las prácticas de un mercado agroecológico destacan, por ejemplo, un cambio en el sistema de entrega de bolsas tradicionales a bolsas reutilizables. “Con los huevos y las mermeladas es lo mismo. Entregamos la caja o el frasco y el comprador nos trae el envase”. De este modo se reduce el impacto ambiental asociado a desechos no biodegradables y el valor del producto por el uso de empaques y marketing también disminuye ya que el comprador puede utilizar su propio envase o bien adquirirlo en nuestra tienda”.
En el caso de la energía solar tenemos paneles solares. “Con eso generamos la energía para la producción; en el caso del agua, la reutilizamos. “No desperdiciamos nada en la forma de regar, utilizando al máximo el agua, lo cual le da un valor al producto”.
Actualmente estamos evaluando diferentes detergentes y haciendo una selección de aquellos que sean verdaderamente biodegradables ya que, el detergente echa a perder el agua. “Muchas veces necesitamos almacenar el agua y entregarla al árbol cuando éste la requiere. Para eso, el agua no puede estar con un detergente que no sea biodegradable”. Estamos en la búsqueda de detergentes para llegar a los que son menos contaminantes. “No usamos lavaloza sino que un detergente en polvo en menos dosis o ceniza para que las aguas no se echen a perder”.
Actualmente trabaja con su padre en este proyecto, “los productos los hacemos juntos y yo me encargo de la comercialización a través de redes sociales y contactos”.
La idea, relata, fue darle un sentido más ecológico de optimización de la energía y uso del agua a través de captura de energía solar y de reutilización del agua. “Estas son prácticas cotidianas que tenemos incorporado en nuestro hogar”. Pero, precisa, “ahora estamos produciendo más y lo hemos traspasado a la producción. Además, la idea es divulgar ese conocimiento haciendo un poco de educación ambiental, más aún con la crisis hídrica que estamos enfrentando”.
De esta manera, Laureana presenta una oferta para un público que independientemente de su orientación alimenticia buscan una alternativa saludable, económica y sustentable.
“Cada vez más habrá personas comprometidas con el medio ambiente y la producción sustentable, que desean ser un aporte en la disminución del material de desecho no reutilizable y no biodegradable asociado a las cadenas de comercialización de productos convencional, y que junto a ello desean adquirir productos económicos de fabricación local con un alto valor nutricional y una baja huella de carbono”.
Esta es la experiencia de joven bióloga comprometida con los principios agroecológicos y de sustentabilidad ofreciendo productos naturales y/o artesanales de producción propia y local y que satisfagan las necesidades alimenticias de quienes buscan comer sano y limpio.