Esto, afirma, “se puede complementar con el uso de calicatas o barreno que permite una visualización más compleja de la humedad del suelo y observar el estado general del perfil y el desarrollo de raíces para comprobar la calidad del riego que estamos utilizando”.

La Región de Valparaíso es una región de limitada disponibilidad de agua y Chile, con algo más de 32 mil hectáreas concentradas en las Regiones de Valparaíso y Metropolitana, es una de los principales productores de palta.
Leonardo Vergara es un pequeño a mediano productor de la localidad de Hijuelas. Hace 19 años decide comprar un campo con el propósito de tener un espacio tranquilo donde desarrollar una actividad productiva que lo mantuviera activo y entretenido. “El campo que adquirí tenía flores, las que siguió cultivando por tres años”. Luego decide cambiar de rubro y elige el palto estableciendo 4 hectáreas con Hass con un marco de plantación de 6×4. “En diciembre del 2004 ya estaba todo plantado”, recuerda.
Asesorado por el Prodesal de Hijuelas inicia las labores de confección de camellones con retroexcavadora, el sistema de riego por aspersión, elige las plantas y comienza de cero su proyecto personal.
Se propone mantener el huerto lo más natural posible, no aplica plaguicidas ni fertilizantes y mantiene los paltos con un nivel de plagas que no genera daño en el huerto. “Mantener un tipo de sustentabilidad es costoso”. Pero sí, reconoce que la nueva modalidad de los sistemas productivos apunta a una agricultura limpia.
Leonardo a lo largo de su vida se ha desempeñado como contador. Por lo tanto, en estos 19 años ha vivido diferentes procesos de aprendizajes y experiencias en torno al rubro paltero.
Usa riego tecnificado porque Leonardo prefiere automatizar los procesos. En este campo se realiza riego por aspersión. “Esta es una práctica que tiene que ver con el cuidado del suelo y optimización del agua”.
Recuerda que hace cinco 5 años participó en un proyecto para la instalación de sensores en su campo, lo cual lo ayudó mucho a regar en forma precisa, entregando a la planta la cantidad justa de agua. Como buen contador hice los cálculos y encontré que se ahorraba bastante energía, recuerda, “ahorré hasta un 30% de agua con el uso de sensores de humedad”.
Esta tecnología, que es complementaria con otras herramientas, mide humedad del suelo e indica cuándo y cuánto regar. Además, recuerda, “hicimos calicatas y pudimos observa que el suelo es húmedo por lo cual hay que tener la precaución de evitar asfixiar las raíces”.
Durante estos años formó parte de la Sociedad Agrohijuelas, la que conformó junto a un grupo de productores de palto con intereses y necesidades comunes. Recuerda, “hubo un concurso en la municipalidad de Hijuelas para emprendedores y nos adjudicamos la iniciativa”.
El 2007 su huerto sufre una de las peores heladas que dañó gran parte de los paltos de la provincia de Quillota, cuya coyuntura echó abajo el proyecto de exportar la producción del grupo. “Perdí casi el 50% de la producción y muchos productores tuvieron que arrancar sus paltos”. Yo los mantuve, afirma.