Se trata de una superficie de 5 mil metros cuadrados más la zona del vivero donde se hacen labores de multiplicación y propagación.

En las cercanías de la Escuela de Caballería de Quillota, Parcela 39 San Isidro, se encuentra un proyecto asociado al cultivo producción de plantas aromáticas además de implementos para la extracción de aceites esenciales de lavanda..
Se trata de una superficie de 5 mil metros cuadrados más la zona del vivero donde se hacen labores de multiplicación y propagación.
Este proyecto lo inició el agricultor Eugenio Urzúa y hoy lo continúan sus hijas, quienes delegaron en don César Marchant Tapia las labores y manejos culturales de este cultivo de hierbas medicinales y plantas aromáticas.
Este huerto cuenta con certificado orgánico tanto de las hierbas medicinales como de las hortalizas.
César Marchant es un agricultor de origen campesino con vocación de agricultor. Donde mejor se siente es trabajando en campos que practican la agricultura limpia. “No echamos agroquímicos porque matamos una cadena, matamos organismos y microorganimos vivos presentes en el suelo”. En este momento, afirma, “el suelo está con las labores culturales listo para plantar”.
Le gusta venir a este lugar. “Esto es la paz de la tarde. Aquí todo es natural. Se escucha todo tipo de pájaros… hasta torcazas. Yo nací y me crié en el campo, vengo entre el límite de la Región de Coquimbo. Llegué al fundo de la Palma de la PUCV por un tema similar a lo que estamos viviendo hoy de falta de agua”. “Me vine, recuerda, hace 25 años y me gustó porque vi harta abundancia. Mi padre era agricultor, se crió en el campo, éramos 9 hermanos y yo soy el menor, el regalón de la madre”.
Recuerda, “Era una vida muy feliz en el campo. Vivian en un fundo y a mi padre le daban un pedazo de tierra de goce. Aquí plantaba la chacra con todo tipo de hortalizas y mi madre se dedicada la crianza de gallinas”.
Cuando llegué a la provincia de Quillota, recuerda, “me di cuenta que me faltaba educación. Una vez fueron a inaugurar una escuela en La Palma y por primera vez me entrevisté con el alcalde de Quillota. Le presenté la posibilidad de sacar los estudios básicos y enseñanza media. Me dijo “están los alumnos, los profesores el colegio, qué falta”. Fue así como un grupo importante terminamos la enseñanza básica y media con certificado en mano. Luego yo saqué el técnico en administración agrícola. Ahí me di cuenta que tenía un mundo que aprender. Me desempeñé en el fundo La Palma por 27 años como trabajador en la parte agrícola. El 80% de todo el huerto que hoy es Quintil, los arboles pasaron por las manos mías”.
Si bien es cierto la producción de aceites esenciales de diferentes plantas no se realiza con la misma frecuencia con que ejecutaba estas labores Eugenio Urzúa (falleció el 2018), don César Marchant hacía cuatro años que venía dedicándose a este proyecto y hoy se encarga de darle vida y continuidad.
En la actualidad, la comercialización de sus productos es principalmente por medio de ferias limpias realizadas en la plaza de Quillota, donde logra llegar directamente al consumidor.
“He tenido harta experiencia con los clientes que me han fortalecido para continuar porque a veces uno flaquea y hay personas que a uno lo tiran para abajo”.
Don César realiza las destilaciones de aceites esenciales como una manera de continuar lo que fue el legado del apicultor Eugenio Urzúa. Pero además se ocupa de la producción de hortalizas al aire libre como lechuga, acelga, brócoli, coliflor, tomate, pimentón, zapallito italiano y perejil, entre otras.
En este predio es posible encontrar plantación de albahaca, cebollín, la menta, laurel, orégano, lavanda, cedrón, mostaza morada lavanda romero cedrón, eucaliptus, salvia, hinojo y romeros, el cual fue establecido en las orillas del camino.