El único huerto biodinámico de paltos existente en el país se encuentra en la Comuna de La Cruz, Provincia de Quillota con una producción anual cercana a los 90 mil kilos. Ya son varios años que esta fruta se vende dentro de Chile.

Granja Crisol, ha sido un espacio de transformación en el aspecto físico y espiritual de la familia Suárez García, que hace 8 años decidió transformar un huerto convencional de 40 años de edad en un huerto biodinámico. Tal vez el deseo de tener una vida equilibrada y coherente.
Ambos somos ingenieros agrónomos. Por lo tanto, cada uno venía con su formateo propio de la formación profesional. Primero, recuerda, “comenzamos a dejar los pesticidas y herbicidas. Lo que más nos costó, fue soltar el uso de los fertilizantes químicos pensando en la deficiencia de nutrientes, especialmente del nitrógeno”
Actualmente, todas las prácticas agronómicas están pensadas en el respeto por el medioambiente. Aquí el uso de fertilizantes, plaguicidas, insecticidas o fungicidas de síntesis química no están permitidos. Sí, el uso de cubiertas vegetales con leguminosas forrajeras y abonos verdes, los preparados biodinámicos; y, el uso del compost para asegura una alta fertilidad del suelo y satisfacer todas las necesidades que plantea la producción orgánica y biodinámica.
Aquí se aplican todas las bases de la agricultura biodinámica. El manejo agronómico del huerto, por ejemplo, sigue un calendario de labores según las estaciones y los ciclos de la luna y el sol.
Dentro de los fundamentos de la producción biodinámica en este proyecto se aplican dos aspectos claves; el primero es la relación entre la tierra y el cosmos, es decir, la influencia de la luna, el sol, los planetas y constelaciones en el crecimiento vegetal y animal. “Tratamos de no hacer cultivos forzados, trabajamos con un calendario para realizar ciertos manejos respetando los ciclos de la luna, las estaciones e ir con el ciclo anual”.
Estas influencias de la luna, confluyen en un calendario de apoyo diario y mensual donde existen ciertos días más apropiados para determinados manejos (fruta, hoja, flores o árbol).
El segundo aspecto son los preparados biodinámicos que corresponde a seis preparados en base a plantas medicinales que se aplican al compost en dosis homeopáticas, como el preparado de manzanilla, milenrama, ortiga, entre otros. Y los dos preparados de campo, base de la fertilidad, que son el preparado de estiércol y preparado de sílice en cuerno. El de estiércol se aplica al suelo ya que estimula el crecimiento de las raíces y ayuda al proceso de incorporación de materia orgánica al suelo. Y el de sílice, cuarzo molido que se coloca en un cuerno.
Dentro de la biodiversidad se han abierto espacios con una huerta de hortalizas y otros frutales principalmente en áreas donde se han tenido que eliminar paltos, lo que ha generado una relación con familias que reciben canastas semanales provenientes de los productos de la granja.
Al ser un huerto antiguo, se ha podido incorporar biodiversidad a través del uso de cubiertas vegetales, hortalizas y núcleos con árboles y arbustos nativos, además de plantas medicinales. Es un huerto que data del año 1975, afirma Marcela, “actualmente los árboles tienen más de 40 años de edad con un marco de plantación de 8×8” y tienen una producción de 10 a 12 toneladas por hectárea”.
Certificación
Este huerto hace ocho años realiza un fiel cumplimiento del estándar Demeter, organismo internacional que certifica la agricultura biodiámica.
El proceso de certificación partió el 2009 (hoy va en la décima inspección).
A fines del 2007 iniciaron el proceso hacia lo biodinámico, “fue una transición gradual haciendo el camino en función de nuestros aprendizajes y experimentos”, recuerda Marcela García, “empezamos a llevar los registros y en paralelo hicimos una huerta con diferentes alimentos. Dejé de hacer clases de huerta en la escuela Waldorf de Limache y empecé a trabajar en conjunto con Juan Carlos dedicando mayor tiempo a esta iniciativa”.